Trusses y torres para Line Array: errores de montaje que cuestan caro (cargas, accesorios, inspección visual y transporte)
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Trusses y torres para Line Array: errores de montaje que cuestan caro (cargas, accesorios, inspección visual y transporte)

En un montaje profesional, el público mira al escenario, al diseño de iluminación y a la energía del show. El equipo técnico, en cambio, mira a otro sitio: a todo lo que está por encima de las cabezas. Porque cuando trabajas con Line Array, el éxito no depende solo de que el sistema suene bien, sino de que la estructura que lo sostiene sea impecable. Y aquí llega la parte incómoda: los errores de rigging raramente se anuncian con antelación. A veces empiezan como una pequeña holgura en una unión, un accesorio “que siempre hemos usado”, una torre que queda apenas fuera de plomada o un tramo de truss con una abolladura antigua que nadie revisó de verdad. Y, aun así, el coste puede ser enorme: desde daños en material y paradas de producción, hasta riesgos críticos para personas, seguros y reputación.

Este artículo está pensado para técnicos, empresas de alquiler, producción y montaje que trabajan con estructuras, torres y sistemas de elevación para colgar o sostener arrays. Vamos a entrar en lo que de verdad marca la diferencia en el día a día: cómo se calculan y se interpretan las cargas, qué accesorios son el verdadero “eslabón débil”, cómo se hace una inspección visual que no sea un trámite, y por qué el transporte y el almacenamiento son responsables de más fallos de los que se admite en voz alta. Todo con un enfoque práctico, orientado a que el montaje sea más seguro, más rápido y también más rentable.

Torre de elevación frontal para Line Array y truss, ejemplo de sistema profesional de elevación
Una torre de elevación de carga frontal para Line Array exige método: nivelación, accesorios correctos, control de cargas y verificación antes de elevar.

Por qué estos errores salen tan caros: el rigging no perdona el “casi”

En audio y en iluminación existe margen para ajustar sobre la marcha. Si un ecualizador está mal planteado, lo corriges. Si un foco está un poco fuera de posición, lo recolocas. En rigging, en cambio, el “casi” es una trampa. Una estructura no está “más o menos bien”: está dentro de especificación o no lo está. Ese matiz es el que separa un montaje profesional de una fuente de incidentes.

Cuando algo falla en una estructura para Line Array, el problema no suele ser un único error espectacular, sino una cadena de decisiones pequeñas que se acumulan. Un ejemplo típico: se elige el truss “porque aguanta”, se monta deprisa, se cuelga el array, se añaden cables, se cuelga un par de focos “ya que está”, se tensan eslingas para corregir una inclinación y, por último, entra el viento o aparece una carga dinámica al elevar. El resultado puede ser desde deformación permanente hasta un bloqueo de la torre, un desplazamiento inesperado o un daño en conectores y soldaduras que deja el material fuera de servicio.

El coste directo es fácil de ver: reparación, sustitución, logística, horas de taller. El coste indirecto es el que duele: una parada en carga y descarga, un bolo que se retrasa, un cliente que pierde confianza, y un equipo que vuelve a casa con esa sensación de haber “tenido suerte”. La buena noticia es que la mayoría de estos problemas se evitan con un enfoque sistemático, especialmente si separas el trabajo en cuatro pilares: cargas, accesorios, inspección y transporte.

Cargas: pasar de “son X kilos” a “así se comporta la estructura”

El error más frecuente al trabajar con Line Array es creer que el peso total es la única cifra relevante. En realidad, el peso es solo el inicio. Lo que de verdad importa es cómo se transmite ese peso, con qué geometría, con qué puntos de suspensión, qué componentes se añaden, y si aparecen fuerzas adicionales por aceleraciones, inclinaciones, rozamientos o viento.

La carga real incluye más de lo que cuelga

Cuando alguien calcula “a ojo” suele sumar únicamente cajas acústicas y herrajes visibles. En un montaje real entran más elementos: frame de colgado, grilletes, eslingas, cadenas, motores o cabrestantes, adaptadores de torre, cableado, mangueras, ferretería, y a veces elementos auxiliares como deflectores, protecciones o incluso un segundo punto de seguridad. La suma no solo aumenta el total, sino que cambia cómo se reparte la carga.

Un caso práctico muy común: un array mediano para un evento corporativo en interior puede parecer “ligero”, pero si se añade un ángulo pronunciado, la geometría introduce componentes horizontales. Ese detalle afecta a torres y a truss, porque no todos los sistemas están diseñados para trabajar cómodamente con fuerzas laterales. Por eso, siempre que puedas, conviene pensar en términos de carga vertical, momento y carga lateral, aunque luego el cálculo definitivo lo valide un técnico competente o un ingeniero según el tipo de montaje.

Cargas dinámicas: el enemigo silencioso al elevar

Otro error que cuesta caro aparece durante la elevación. Al subir un array con torre o con motor, el sistema no siempre se mueve de forma perfectamente suave. Un pequeño tirón en la manivela, un frenado, una aceleración, una cadena que se recoloca o una carga que arranca con inercia puede introducir una carga dinámica superior al peso estático. En la práctica, ese pico de fuerza es el que castiga uniones, bulones, frenos y cables internos.

La solución no es “tener miedo”, sino protocolizar la elevación. Subir de forma progresiva, con comunicación clara, evitando cambios bruscos, y revisando que el sistema de bloqueo actúe correctamente es lo que reduce esos picos. Si el equipo de elevación incluye cabrestante y freno, el freno debe estar verificado y el recorrido debe hacerse con un ritmo constante. Si se usa motor, la operación debe contemplar que el arranque y la parada son momentos críticos, sobre todo con cargas altas.

Si quieres plantear un sistema completo y coherente, es buena idea revisar la categoría de Hardware y escenarios para que estructura, elevación y accesorios estén alineados desde el principio, en lugar de “parchear” el montaje cuando ya estás en carga.

Viento y exterior: cuando el suelo parece firme pero no lo es

En exterior, el viento convierte un array en una “vela” con comportamiento variable. Lo delicado no es solo la racha fuerte, sino la racha irregular. Una torre perfectamente nivelada puede recibir una carga lateral que empuja el conjunto, y ese empuje se convierte en tensiones en puntos que, en interior, apenas trabajaban. Por eso, un error muy frecuente es considerar que si el array está a 4 o 5 metros “no pasa nada”. La realidad es que a esa altura el viento ya puede generar fuerzas laterales relevantes, y además el terreno puede ceder, sobre todo si hay humedad, grava suelta o tarima con pequeñas flexiones.

En exterior, las torres y estructuras deben montarse con especial atención a la base, a la nivelación y a las medidas de estabilización previstas por el fabricante. No es un detalle menor: un sistema de elevación puede funcionar perfecto y, aun así, el montaje ser inseguro si la estructura puede desplazarse o bascular. La recomendación profesional es planificar exterior como un escenario distinto, no como “lo mismo pero fuera”.

Truss y torres: elegir el sistema correcto antes de apretar el primer pasador

Otro error caro se comete antes de empezar a montar: escoger la estructura por costumbre o por disponibilidad, no por adecuación. En Line Array conviven dos mundos: el colgado en puntos superiores (truss, motores, estructura de techo) y el soporte desde el suelo (torres de elevación, ground support). Ambos son válidos, pero no son intercambiables sin matices. La elección correcta depende del peso, de la altura, del espacio, del tiempo de montaje, del tipo de evento y, sobre todo, de los márgenes de seguridad que quieras conservar.

Torres de elevación frontal: rapidez, control y responsabilidad

Las torres de elevación de carga frontal para Line Array se han convertido en una solución muy buscada por empresas de alquiler y producción, porque permiten montajes ágiles, repetibles y con buena estética. Funcionan especialmente bien cuando no hay puntos de colgado superiores o cuando se quiere controlar el proceso desde el suelo con un sistema compacto. Ahora bien, ese beneficio se paga con un requisito: el montaje debe ser metódico. Una torre no “perdona” una mala nivelación, un accesorio equivocado o una carga mal interpretada.

En Tempo Shop tienes ejemplos de torres específicamente diseñadas para este uso, como la GUIL ULK 600XL, pensada para elevar cargas altas con procedimientos de bloqueo y freno integrados. El tipo de producto importa porque no estás improvisando: estás trabajando con un sistema concebido para elevar, mantener y descender con control.

Truss: resistencia real, uniones y compatibilidad

En truss, el error habitual es fijarse en la sección exterior y asumir que “si es 40 x 40 aguanta”. La sección influye, pero el comportamiento depende del diseño, de la aleación, de las soldaduras, del tipo de celosía y, muy especialmente, del sistema de unión. Una unión mal asegurada puede introducir holguras, aumentar la flecha y cambiar el reparto de esfuerzos. Eso es crítico en spans largos o cuando hay cargas puntuales, como puntos de colgado concentrados.

También es un error mezclar sistemas de conexión o componentes de procedencias distintas sin verificar compatibilidad. Un truss profesional se apoya en tolerancias, en conectores adecuados y en un montaje que mantiene la geometría prevista. Cuando se fuerza una unión, cuando se golpea con herramientas inadecuadas o cuando se monta con pasadores “que entran regular”, no estás ganando tiempo: estás fabricando un problema.

Truss cuadrado de aluminio para estructuras de eventos, ejemplo de tramo profesional
Un tramo de truss en buen estado es una inversión. La unión, el estado de las placas y la ausencia de deformaciones son tan importantes como la sección.

Si tu trabajo mezcla estructuras para audio, iluminación y vídeo, el criterio de selección debe ser aún más estricto: el truss no es “el sitio donde colgamos cosas”, es el elemento estructural que define la seguridad del montaje completo. Y, por tanto, requiere que la elección sea coherente con el uso, no con la urgencia.

Cuando necesitas revisar opciones de tramos y sistemas para estructuras, lo más práctico es ir directamente a la categoría de Trusses, donde puedes comparar soluciones pensadas para montaje profesional y no para usos ambiguos.

Accesorios de rigging: el eslabón débil suele ser pequeño

Una parte sorprendente de los incidentes en estructuras no se origina en el truss o en la torre, sino en accesorios aparentemente secundarios. El motivo es simple: el accesorio es el punto de transición entre la carga y la estructura. Si ese punto falla, da igual que el resto sea impecable.

WLL, marcado y trazabilidad: si no se puede verificar, no se usa

Un grillete, una eslinga o una garra deben tener marcado claro y un estado que permita confiar en ese marcado. Si el accesorio está tan desgastado que no se lee, o si no se sabe su origen, se convierte en un riesgo. Aquí se comete un error clásico: “es bueno porque es pesado”. En rigging, el peso del accesorio no es garantía de nada. La garantía es su especificación, su trazabilidad y su inspección.

En el entorno de eventos, además, los accesorios sufren golpes, roces, torsiones y cargas laterales no previstas. Por eso es importante comprar y usar accesorios adecuados y mantenerlos dentro de un sistema coherente de inspección y rotación. Si en tu operativa necesitas centralizar estas piezas, conviene revisar la categoría de Garras, abrazaderas y eslingas para mantener un estándar único en todo tu material.

Errores típicos con grilletes y eslingas

Hay fallos que aparecen una y otra vez. Uno de los más peligrosos es el uso de grilletes con carga lateral cuando no están pensados para ello, o el montaje de una eslinga que trabaja torcida y transmite fuerzas que nadie consideró. También se ven eslingas textil apoyadas sobre cantos vivos sin protección, o eslingas metálicas que rozan con elementos que acaban dañando hilos y guardacabos.

En Line Array, donde el ángulo y el punto de ataque importan, estos detalles se magnifican. Si el array tiene inclinación pronunciada, los puntos de rigging pueden introducir componentes laterales. Si la estructura de soporte no está diseñada para ese tipo de esfuerzo o si el accesorio lo transmite mal, el conjunto deja de comportarse como se esperaba.

Cabrestantes y polipastos: seguridad mecánica, no solo fuerza

Con torres de elevación y sistemas de carga frontal, el cabrestante y su freno son protagonistas. Aquí el error caro es “confiar en que frena porque siempre frenó”. Un freno debe verificarse, igual que un cable interno, una polea y un sistema de bloqueo. Si el cabrestante está diseñado para elevación con requisitos normativos, esa es una ventaja real, pero solo si se opera bien y se mantiene como corresponde.

En Tempo Shop, por ejemplo, puedes encontrar cabrestantes diseñados para elevación con norma aplicable, como el GUIL BULL500. El mensaje no es “compra este”, sino “usa equipos de elevación con especificación clara y procedimientos de uso claros”, porque el coste de un fallo mecánico es siempre mayor que el coste de hacer las cosas bien desde el principio.

Cabrestante autofrenable para elevación de cargas, ejemplo de equipo de control
En elevación, el control importa tanto como la capacidad. El freno, el mantenimiento y la operación suave reducen picos de carga y desgaste.

Errores de montaje en campo: lo que se ve en bolos reales

Hay una diferencia entre “saber” y “hacer”. Mucha gente conoce la teoría, pero en un montaje real hay presión de tiempo, carga y descarga, cambios de última hora y un entorno que no siempre ayuda. Precisamente por eso conviene reconocer los errores más comunes, porque casi siempre aparecen en momentos de prisa. Corregirlos no significa trabajar lento, sino trabajar con un método que evita rehacer y evita daños.

Montar sin nivelar: la torre te lo cobra con intereses

La falta de nivelación es uno de los fallos más repetidos en torres de elevación. A veces se hace una nivelación “visual” y se da por buena. El problema es que la verticalidad no es estética, es mecánica. Una torre fuera de plomada introduce cargas extra en tramos, frenos y guías internas, y además reduce margen frente a empujes laterales. En interior puede no pasar nada durante un rato. En exterior, ese mismo “nada” se convierte en un desplazamiento o en una vibración que ya no controlas.

El método profesional pasa por dedicar unos minutos a dejar la base estable, con apoyo firme, patas ajustadas, y una verificación final antes de elevar. Si el suelo es una tarima o una superficie que flexa, conviene repartir el apoyo y evitar concentrar peso en un punto débil. Un montaje que se nivela bien se eleva mejor, sufre menos y también se desmonta sin sorpresas.

Uniones de truss: el error de “ya está puesto”

Con truss, el fallo típico es dejar una unión a medio asegurar. A veces el pasador entra, pero no queda bloqueado como corresponde. A veces el conector parece firme, pero hay holgura. A veces se mezcla un pasador de un juego con otro “parecido”. Y en ocasiones se fuerza la unión con golpes, lo que daña tolerancias y acelera el desgaste. El resultado no siempre es inmediato, pero se manifiesta como flecha mayor, vibración y degradación rápida del sistema de unión.

Un rigging bien montado se reconoce porque las uniones no “dan dudas”. Todo entra con lógica, todo bloquea como debe y el conjunto queda sólido sin necesidad de improvisar. Si algo no encaja, la solución no es golpear más fuerte, sino parar y entender por qué. Ese minuto salva horas de taller y, sobre todo, salva riesgo.

Sumar equipos “ya que está”: la deriva del montaje

En eventos es muy tentador colgar cosas del truss o de la torre porque “hay sitio”. Un par de focos, una barra LED, una cámara, un punto de vídeo. El problema es que ese “ya que está” es el origen de muchas sobrecargas y de muchos montajes que dejan de ser los que estaban calculados. La carga adicional no solo aumenta el peso, también cambia el centro de gravedad y puede introducir momentos que la estructura no estaba trabajando.

Si el proyecto necesita integrar audio, iluminación y vídeo, lo ideal es planificarlo desde el principio y elegir estructura para ese uso. En el día a día, esto también tiene un beneficio comercial: cuando el cliente ve un montaje limpio, con puntos bien previstos y sin improvisación, percibe profesionalidad y lo paga mejor. Si tu operativa incluye equipos de diferentes áreas, tener claro el conjunto de categorías, desde Iluminación y Audio hasta Vídeo, Efectos, Hardware y escenarios y Accesorios y cables, ayuda a construir montajes coherentes, no montajes parcheados.

La elevación como momento crítico: comunicación y control

Un error clásico es elevar sin un protocolo mínimo. No hace falta convertir un bolo en una ceremonia, pero sí hace falta una regla básica: una persona coordina, una persona opera, y el resto mantiene perímetro y observa. Elevar mientras alguien manipula un punto de rigging, mientras se recoloca un cable o mientras se ajusta una unión es jugar a la ruleta. Además, la elevación debe ir acompañada de una revisión de comportamiento: ruidos, rozamientos, inclinaciones extrañas o movimientos inesperados son señales de que algo no va bien.

Un montaje profesional no es el que nunca tiene problemas, es el que detecta a tiempo los problemas pequeños antes de que se vuelvan grandes. Y la elevación es el mejor “test” para detectar esos problemas, siempre que se haga con calma y criterio.

Inspección visual: lo que hay que mirar antes de colgar un array

La inspección visual de truss, torres y accesorios es una de esas tareas que todo el mundo menciona y poca gente hace con rigor. La razón suele ser la prisa o la falsa confianza. Sin embargo, una inspección visual bien hecha no tiene por qué ser lenta. Lo que necesita es un enfoque: saber qué signos importan y dónde aparecen.

Truss: soldaduras, tubos y placas de unión

En truss, conviene mirar el estado general del tubo principal y de las diagonales. Las abolladuras, los dobleces y las torsiones importan porque indican que el material sufrió una carga o un golpe más allá de lo normal. También hay que fijarse en soldaduras con fisuras, en corrosión inusual y en placas de unión deformadas. En uniones cónicas o con pasadores, la zona de contacto es crítica: si está gastada, si hay holgura o si se aprecia deformación, la unión no se comportará como debería.

Un truco práctico es observar el truss con luz rasante: las deformaciones sutiles se ven mejor. Y si el truss viene de transporte, esa inspección se hace todavía más importante, porque muchas deformaciones nacen en el camión, no en el escenario.

Torres: guías, cables, frenos y bloqueos

En una torre de elevación hay más elementos móviles y, por tanto, más puntos de fallo potencial. Hay que revisar que los tramos no presenten holguras extrañas, que los bloqueos actúen, que el freno haga su función y que no haya signos de rozamiento excesivo. También conviene revisar el cableado interno o el sistema de elevación según el tipo de torre, además de los apoyos, ruedas y husillos niveladores.

Un error caro es descubrir un fallo cuando la carga ya está en el aire. Por eso, la revisión debe incluir una prueba funcional: elevar ligeramente sin carga o con carga controlada, comprobar freno, comprobar bloqueo y verificar que el recorrido es suave. Si la torre “se queja”, es mejor escucharla antes de tener el array colgado.

Accesorios: el control de desgaste es parte del trabajo

En accesorios, la inspección visual se centra en desgaste, deformación y legibilidad de marcado. Si un grillete tiene el bulón dañado, si una eslinga textil presenta cortes o abrasión, o si un elemento metálico muestra corrosión o deformación, se retira. No se “deja para el próximo bolo”. En rigging, lo provisional se convierte en habitual en dos semanas, y eso es exactamente lo que hay que evitar.

Si quieres mantener el control de forma sencilla, lo que mejor funciona en equipos profesionales es tener un estándar de revisión y un punto de “cuarentena” para material dudoso. Esa disciplina reduce paradas y reduce costes, porque evita que un daño pequeño se convierta en una rotura total.

Transporte y almacenamiento: el enemigo silencioso del aluminio

Muchos equipos creen que cuidan el truss porque lo montan bien. Pero la vida real del truss sucede en el camión, en el almacén y en los movimientos entre bolos. El aluminio estructural es resistente, pero no es inmortal. Y el daño por transporte suele ser acumulativo: un golpe no mata el tramo, pero diez golpes lo sacan de tolerancia.

Apilar sin criterio: deformaciones que luego “no se entienden”

El error más común es apilar tramos de truss sin separadores, o apretar cinchas de forma que el truss se deforme. A veces ocurre por falta de espacio, a veces por desconocimiento. El resultado es una ligera torsión o una abolladura que después complica las uniones. Si la unión empieza a “ir dura”, el técnico fuerza, y con ello acelera el desgaste. Así es como un problema logístico termina siendo un problema de seguridad.

Lo ideal es transportar truss con protecciones, separadores y apoyos que repartan la carga. En empresas de alquiler, esto se traduce en menos tiempo de montaje, porque las piezas encajan mejor, y en menos gasto de mantenimiento.

Humedad, suciedad y corrosión: cuando lo invisible aparece tarde

El aluminio no se oxida como el acero, pero eso no significa que todo valga. La suciedad y la humedad constante degradan componentes, afectan a uniones y, si hay contacto prolongado con metales distintos en ciertas condiciones, pueden aparecer problemas de corrosión en zonas concretas. Además, el transporte en ambientes salinos o con mucha humedad exige más limpieza y más control.

Un hábito que ayuda mucho es limpiar y revisar al descargar, no solo al cargar. Si esperas a que el material vuelva al almacén para “ya veremos”, el daño se arrastra al siguiente bolo. La logística es parte del rigging, aunque no siempre se reconozca así.

Protección de accesorios y cableado

Los accesorios de rigging sufren muchísimo en transporte si van sueltos. Un grillete golpeando otro grillete no solo hace ruido, también crea microdeformaciones y desgaste. Las eslingas textiles se dañan si rozan con cantos o si se almacenan húmedas. Y el cableado, aunque no parezca parte del rigging, se convierte en un riesgo si queda tirante, pisa puntos críticos o genera tensiones no previstas.

Si en tu operativa el cableado y la distribución eléctrica forman parte del montaje estructural, es inteligente centralizarlo desde la categoría de Accesorios y cables para que la instalación sea ordenada, con longitudes correctas y sin improvisación que termine afectando a la seguridad.

Preguntas y respuestas

¿Qué es lo más peligroso: el truss o los accesorios?

En la práctica, lo más peligroso es la combinación de una estructura correcta con un accesorio incorrecto o mal usado. Un truss profesional suele tener márgenes y diseño adecuado, pero un grillete con carga lateral no prevista, una eslinga dañada o una unión mal asegurada pueden convertirse en el punto de fallo. Por eso, en rigging se trabaja con el concepto de “sistema”: estructura, elevación, accesorios y procedimiento, todo alineado.

¿Cómo sé si una torre está bien montada antes de elevar?

Lo primero es la base: apoyos firmes, nivelación real y ausencia de balanceo. Después, verificación de bloqueos, frenos y recorrido suave. Por último, una elevación corta de prueba para observar comportamiento. Si hay ruidos extraños, rozamientos, inclinación inesperada o sensación de “tirón”, conviene parar y revisar antes de subir más. Elevar es el momento en el que los errores se manifiestan.

¿Es mala idea usar torres para Line Array en exterior?

No es mala idea si el sistema está diseñado para ello y se aplican las medidas previstas para estabilización, control de viento y base adecuada. Lo que sí es mala idea es tratar el exterior como si fuera interior. En exterior, el viento, el terreno y la variabilidad del entorno obligan a ser más conservador, a controlar mejor el montaje y a prever contingencias.

¿Cada cuánto debo inspeccionar truss y accesorios?

La disciplina profesional pasa por inspección visual antes de cada uso y por revisiones más profundas de forma periódica, con registro. El ritmo exacto depende del uso, del tipo de evento, del transporte y del historial del material. Si el material trabaja en touring frecuente, el ciclo de inspección debe ser más exigente. Y si aparece cualquier signo de daño, la pieza se retira hasta ser evaluada.

¿Qué puedo hacer hoy mismo para reducir riesgos sin gastar más?

La acción más rentable suele ser ordenar el método: un protocolo de montaje, una revisión visual real, una elevación controlada y un sistema de transporte que evite golpes y deformaciones. La mayoría de incidentes caros no ocurren por falta de presupuesto, sino por falta de procedimiento. Cuando el procedimiento existe, el material dura más, el montaje va más rápido y la calidad percibida sube.

Cierre: seguridad, reputación y rentabilidad van juntas

En el mundo del directo, la seguridad no es solo una obligación: es una ventaja competitiva. Un montaje con Line Array que se arma con estructura adecuada, accesorios correctos, inspección real y logística cuidada no solo es más seguro, también es más eficiente. Pierde menos tiempo en ajustes, evita paradas, reduce desgaste y transmite confianza al cliente. Y esa confianza se convierte en repetición de trabajo.

Si estás revisando tu flujo de rigging para la próxima temporada, una buena forma de empezar es estandarizar: elegir una línea de truss, definir torres y elevación para los formatos que más haces, y mantener accesorios y repuestos dentro de un mismo criterio. Si quieres, puedes explorar la categoría de Torres de elevación para comparar configuraciones y entender qué encaja mejor con tu operativa real, no con la teoría.

Y si tienes un montaje concreto en mente, con pesos, alturas y condiciones (interior o exterior), lo más inteligente es plantearlo como un proyecto: estructura, elevación, accesorios, transporte y verificación. En Tempo Shop puedes encontrar el ecosistema completo para hacerlo bien desde el principio. Cuando el rigging está resuelto, el show fluye. Y eso, al final, es lo que todos queremos: que el público solo recuerde el espectáculo, no los problemas detrás del escenario.

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